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¿Cómo cuidar la vista de un bebé?

La DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad) es la causa más frecuente de disminución severa de la visión en el mundo occidental. La enfermedad causa lesiones en la porción central de la retina (mácula), responsable de la visión central, necesaria para leer, conducir o ver la televisión.

De todos modos, vamos a recorrer las etapas de la vista de un bebé:

· 1 mes: Puede seguir el recorrido de una fuente de luz próxima a sus ojos.

· 2 meses: Es capaz de ver, a una distancia de 30 cm, las caras de las personas.

· 3 meses: Ante la aproximación de un objeto, sus ojos convergen hacia el interior.

· 5-6 meses: Empieza a usar los ojos de forma coordinada, aunque el nivel de agudeza visual todavía es muy bajo.

· 9 meses: La mirada empieza a tener profundidad. Lo habitual es que las pupilas ya no aparezcan divergentes, por lo que si todavía se presentan así la recomendación pasa por consultar a un médico.

· 1 año: Desarrolla la agudeza visual (hasta un nivel de 6) hasta que adquiere su mayor índice (de 10) a los 2 años.

· 4 años: La capacidad de la vista es completa.

 

El primer control y cómo saber si ve bien

La mejor fórmula para analizar la funcionalidad visual de un recién nacido es observar su reacción cuando una luz se refleja en sus ojos. Lo habitual es el parpadeo, porque le resulta molesta, lo cual es un indicador de normalidad. Igualmente, el pediatra, en el momento del nacimiento comprueba que todo vaya bien.

Después, el primer control de la vista se hace a los 6 meses, cuando ya el especialista puede evaluar si tiene una buena coordinación y puede seguir un objeto en movimiento.

 

La limpieza de los ojos del bebé

Los ojos no requieren de una limpieza especial puesto que se limpian solos con las lágrimas. En el caso de que aparezcan legañosos, se pueden limpiar con una gasa humedecida (o bien en suero fisiológico o en agua hervida durante 10 minutos, después de que se enfríe).

Es habitual que por la mañana, cuando se despierta, uno o los dos ojos estén pegajosos y no puedan abrirse bien. La causa se debe a que el conducto lagrimal todavía no está bien abierto por lo que las lágrimas se acumulan y forman legañas. Lo habitual es que esta situación se resuelva de forma espontánea en 6 meses, por lo que hasta entonces, es útil practicarle un suave masaje rotatorio en la esquina interior del ojo.

 

¡ Papás haced una revisión de la vista de los pequeños!