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Fatiga visual: síntomas y causas

Son muchos los comentarios que he recibido pidiendo información acerca de la fatiga de sus ojos, preguntándome por formas de tratar o prevenir eso que se llama “forzar la vista”. A este respecto hay mucha creencia falsa y se proponen numerosas soluciones mal encaminadas, y en algunas ocasiones se busca más el negocio fácil a costa de las personas que el beneficio real de la salud.

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Derrumbando mitos

En los libros de oftalmología no existe tipificada una enfermedad llamada “fatiga visual”; lo más parecido es la llamada “vista cansada”, y no siempre es lo mismo. La fatiga visual, como tal, existe como síntoma, pero puede deberse a varias causas. Mucha gente acepta como normal que el ojo se cansa de “ver”, que utilizar los ojos durante muchas horas es suficiente motivo para que se canse. Lo mismo que el esfuerzo físico fatiga a los músculos, el esfuerzo visual fatiga a los ojos.

No es así, para que un ojo se “fatigue”, tienen que darse unas circunstancias concretas, algo que diferencie su funcionamiento del normal (en circunstancias, digamos normales desde el punto de vista de evolución de la especie humana, el ojo sano no debe cansarse por su normal funcionamiento). Otros órganos del cuerpo humano (el hígado, el corazón) trabajan incansablemente las 24 horas del día, y casi nunca muestran signos de fatiga en el inidividuo sano.

Otra expresión que se usa mucho es la de “forzar la vista”. Y una creencia normal es pensar que el uso continuado de los ojos, aparte de fatigarlos, puede hacer perder visión. Y como ocurre con frecuencia, se establece una confusa identificación entre conceptos muy diferentes como son la cantidad de visión, las dioptrías y el esfuerzo visual. El ojo está diseñado para estar funcionando siempre que estemos despiertos, eso no supone un sobreesfuerzo. Sólo se produce un sobreesfuerzo en determinadas circunstancias, y en ese momento incluso se puede percibir visión borrosa. Pero en ningún caso esa visión borrosa es permanente, ni se amenaza realmente la capacidad visual. Por último, y también muy importante, el esfuerzo visual no produce dioptrías. Sí que puede descompensar una graduación previa; es decir, sacar a la luz unas dioptrías que el paciente ya tenía previamente, pero que el ojo las iba compensando. Pero no se generan dioptrías nuevas.

Síntomas de la fatiga visual

Hay muchos síntomas diferentes, con matices también distintos. El porqué: primeramente porque no corresponde a una sóla enfermedad, sino a diferentes problemas con síntomas parecidos. Además, estas enfermedades se relacionan entre sí, por lo que es frecuente que concurran en una misma persona. O sea, que la fatiga visual puede producirse por varias causas a la vez. Por otra parte, los síntomas son enormemente subjetivos, individuales a cada persona, y varían según la intensidad y la naturaleza. Por eso, lo normal es que cuando dos personas hablan de fatiga visual, aunque lo identifican como el mismo cuadro, cada uno puede tener algo diferente.

De forma esquemática, podemos dividir los síntomas en tres tipos:

Molestias subjetivas en los ojos y la cabeza

El sujeto nota diversas sensaciones en los ojos y/o el área circundante. Se suelen percibir los ojos o los párpados como “cargados”, “pesados”. Se nota una presión, calor, hinchazón. Más que una inflamación que se detecte al mirarse al espejo, es una percepción interna. Puede surgir la necesidad de frotarse los ojos. Esta sensación de “carga” puede referirse a la zona que rodea al globo ocular, al puente de le nariz (también puede aliviarse un poco con un masaje en esa zona), a la cuenca del ojo (llamada órbita), etc. Se puede notar alivio al cerrar los ojos.

A veces la sensación es más intensa, y puede manifestarse en forma de “pinchazos” o un dolor moderado. En cualquier caso, el dolor ocular franco es raro.

Otra síntoma que se puede presentar es el dolor de cabeza. Están bien definidos los cuadros de cefaleas (dolores de cabeza) de causa ocular. Son muy característicos de una causa concreta de fatiga visual, el factor acomodativo, que veremos más tarde. Son dolores de cabeza que claramente se relacionan con el esfuerzo visual, suelen provenir de la zona de los ojos o la frente e irradiarse hacia atrás, y raramente se dan en un sólo lado de la cabeza.

Ojo, no todos los dolores de cabeza se deben al esfuerzo visual, ni mucho menos. Están las conocidas migrañas o jaquecas, las cefaleas tensionales, y un largo etcétera. De hecho, existen cuadros de migrañas que se desencadenan por el esfuerzo visual, pero siguen siendo migrañas. La causa es vascular, como el resto de las migrañas, y el esfuerzo de visión sólo es el desencadenante, como lo podría ser un sonido fuerte. Por tanto, si tenemos dolores de cabeza que nos despiertan por la noche, que no se relacionan con el esfuerzo visual y pueden aparecer en cualquier momento, que son pulsátiles o en un solo lado de la cabeza, lo más normal es que no lo solucionemos con gafas.
Volviendo a los ojos, los síntomas a veces son sensiblemente diferentes: sensación de arenilla o de cuerpo extraño (como si se nos hubiera metido una pestaña, por ejemplo). Parece que nos roza el párpado sobre el ojo cada vez que parpadeamos. Notamos quemazón, y alivia un poco cuando estamos un rato con el ojo cerrado. Estos síntomas ya los hemos descrito en artículos anteriores, y se corresponden más específicamente a sequedad ocular.

Enrojecimiento del ojo y párpados hinchados

El enrojecimiento de los ojos se encuentra con frecuencia en los casos de fatiga visual. Ocurre en los dos ojos, y se suele acompañar de sensación de calor y de “ojos hinchados”. Aunque el sujeto se pueda sentir alarmado, son enrojecimientos moderados en comparación con otros cuadros (como las conjuntivitis). A veces también hay algo de lagrimeo.

Puede acompañarse a veces de un acúmulo de agua en el tejido de los párpados, con lo que da la imagen de que están hinchados. Lo mismo que antes, se trata de una hinchazón leve e indolora (aunque el paciente lo acuse como un cambio grande). No se puede comparar con cuadros infecciosos del párpado donde sí hay una inflamación dolorosa e intensa.
A veces aumentan las ojeras y las bolsas bajo el párpado inferior.

Síntomas visuales

Muchas veces no hay síntoma visual alguno, sólo son molestias subjetivas y enrojecimiento de los ojos. Cuando sí hay síntomas en la visión, suelen presentarse como una borrosidad transitoria de la imagen, una pérdida de nitidez, a veces fluctuante. Lo normal es que remita rápidamente con el reposo.

Causas

Como decía más arriba, no hay una sóla causa para la fatiga visual. Esta fatiga es un síntoma que lo dan multitud de cuadros. Esquematizaremos las causas:

Esfuerzo acomodativo

Normalmente la fatiga visual aparece durante el esfuerzo mantenido de cerca. El ojo normal, que no tiene defectos de graduación, en reposo está enfocado para lejos. Cuando enfoca un objeto cercano, necesita que un músculo de dentro del ojo (el músculo ciliar) esté trabajando activamente. El esfuerzo de mantener el enfoque de cerca durante mucho tiempo puede dar lugar a lo que se llama astenopia acomodativa (astenopia significa fatiga visual, y “acomodativo” hace referencia a la acomodación, que es el proceso de enfocar de cerca). La astenopia acomodativa, a pesar de lo que pueda parecer, no suele ocurrir en ojos sanos y jóvenes. Hay dos causas principales para que aparezca este problema:
Presbicia o vista cansada. A partir de los 40-45 años el mecanismo de la acomodación comienza a ser insuficiente, y aparece los síntomas de fatiga visual, que aquí se identifican directamente con un cuadro bien definido, del que hemos hablado anteriormente, que se llama vista cansada.

Defecto refractivo. Muy frecuente en jóvenes. Cuando aparecen signos de astenopia (visión borrosa, dolor de cabeza y de ojos, etc) en menores de 40 años, es lo primero que hay que pensar. De los tres defectos de refracción, la miopía es la que da mala visión (de lejos) desde el principio. Para el astigmatismo y sobre todo para la hipermetropía, cuando el defecto es leve, el ojo es capaz de compensarlo. Es decir, que el paciente ve bien a todas las distancias y no necesita gafas. En la mayoría de los casos, ni se entera que tiene el defecto de refracción. Pero esta compensación de la graduación es realizada activamente por el musculo ciliar. Si además de compensar la graduación lo sometemos a un enfoque cercano mantenido, se produce el sobreesfuerzo. Las hipermetropías leves suelen estar sin gafas, se pueden “corregir solas” hasta 2-3 dioptrías (aunque también hay personas que llevan gafas con menos graduación). Los astigamtismos de hasta 1 dioptrías les pasa algo parecido. Para estas graduaciones bajas, en personas que nunca han llevado gafas, el sobreesfuerzo que les supone lel enfoque cercano mantenido pueden producirle síntomas. Todo esto lo explico también aquí. Aunque la miopía es más agradecida en este sentido, una mala corrección de ésta también puede afectar a la visión de cerca. Las miopías por encima de 3 dioptrías también afectan a la distancia normal de lectura (si hablamos de un enfoque no tan cercano, como el monitor de un ordenador, el límite es más bajo). Y cuando la miopía no es totalmente simétrica, el esfuerzo de acomodación es desigual y también puede producir cansancio. Aunque ya digo, aunque en miopes es más raro, no es imposible.
Tanto si tenemos vista cansada como si hay un defecto de graduación no corregido, las condiciones empeoran con la mala iluminación. No es que el ojo se canse más en la oscuridad: dar un paseo de noche mirando a las estrellas es de lo más relajante, también para los ojos. Pero lo que pasa es que en condiciones de buena iluminación la pupila se cierra, y cuando enfocamos de cerca el cierre pupilar aumenta lo que se denomina profundidad de foco (al igual que ocurre en las cámaras fotográficas cuando se reduce la apertura del diafragma). Este aumento en la profundidad de foco facilita el enfoque de cerca, por lo que es esfuerzo del músculo ciliar es menor. También la luz aumenta el contraste de lo que estamos mirando (por ejemplo, aumenta el contraste entre el fondo blanco y las letras negras cuando leemos). Una disminución de contraste induce al ojo a que trabaje más la acomodación, en un vano esfuerzo de ofrecer la imagen con mayor calidad.
Por tanto, la oscuridad en sí misma no es mala (hay muchos animales que son nocturnos, y sus ojos son esencialmente igual a los nuestros), pero para realizar esfuerzos mantenidos en visión cercana conviene una buena iluminación.

Sequedad ocular

Cuando estamos concentrados en una tarea visual (lectura, ordenador, etc) ocurre un suceso que nos pasa desapercibido pero que altera mucho la dinámica del ojo: parpadeamos menos. Al disminuir el parpadeo, no se produce ni más ni menos que un cuadro de ojo seco. Este ojo seco a veces se llama “funcional”, debido a que lo desencadena el déficit de parpadeo. Existe algún matiz más, que explicaré en el siguiente artículo.

Por eso he dejado a propósito los artículos de la fatiga visual para despueś de explicar el ojo seco, porque ahora esta causa está suficientemente explicada. Hay que tener en cuenta, que el déficit de parpadeo puede ser un factor más en el contexto de usa sequedad de origen multifactorial. Un ejemplo práctico: en personas jóvenes y sanas, en las que en principio quedan descartadas las causas degenerativas, hormonales y las secundarias a enfermedades, es bastante frecuente encontranblefaritis en personas que no tienen síntomas en circunstancias normales. Sólo cuando se someten a un esfuerzo visual mantenido, es el déficit del parpadeo el que, junto con la blefaritis producen un ojo seco sintomático. Por eso es muy importante la exploración individual de las personas. No todos los síntomas de fatiga son iguales; pero hilando más fino, no todos los ojos secos que se manifiestan durante el esfuerzo visual mantenido son iguales. En casos de blefaritis intensa, al tratar la blefaritis pueden mejorar o incluso desaparecer los síntomas durante el esfuerzo visual.

Estrabismo latente

Esta causa es rara, pero prefiero ponerla si quiero hablar de la fatiga visual con un poco de exhaustividad. Más que explicarlo en profundidad, voy a mencionarlo, ya que no he hablado de lo que son los estrabismos. Un estrabismo manifiesto significa que un ojo está “torcido”, que los ejes visuales no están alineados. Un estrabismo latente (denominado heteroforia o simplemente foria) significa que hay una tendencia a que se separen los ejes visuales, pero el cerebro inconscientemente contrarresta esta tendencia. Esto supone un esfuerzo mantenido (no del músculo ciliar del que hemos hablado anteriormente, sino de otros músculos que están fuera del ojo, y de unos mecanismos cerebrales que dependen de nuestra atención visual). Muchas personas tienen un estrabismo latente en alguna distancia de enfoque, y no pasa nada. Pero cuando este estrabismo latente es muy fuerte, el esfuerzo involuntario de controlarlo es grande, y puede aparecer cansancio visual.

Nuevamente, la distancia a la que enfocamos es importante. Algunos estrabismos latentes mejoran de cerca, y otros empeoran (uno de los característicos de este último grupo es la insuficiencia de convergencia). Si empeoran de cerca, eso significaría que un esfuerzo mantenido de enfoque cercano puede producir síntomas como dolor de cabeza o visión borrosa.

Hay otros elementos que pueden descompensar estas forias: el efecto estroboscópico. Este efecto se produce cuando nos sometemos a fuentes de luz que no son continuas. Por ejemplo, las luces de los fluorescentes, televisiones o monitores de ordenador. Aunque nosotros percibimos una luz continua, estos aparatos emiten flashes de luces (como en las discotecas) a una velocidad tan grande que no nos damos cuenta conscientemente. Sin embargo, esta discontinuidad empeora nuestra capacidad de compensar las forias. El mecanismo es complejo, y creo que no es adecuado explicarlo ahora.